domingo, 17 de febrero de 2008

Canela, madera y lluvia


Así olía aquella chica que conocí ayer, hierba fresca, aire puro, a tierra, a tinta, a fruta prohibida, a bósque profundo, a pampa y tango... detras de aquella enigmática mirada encontre un ángel que me dejó sin aliento. Sus ojos mirándome con nostalgia, ternura, deseo, me salvaron y me llevaron a ese rincón en el que las palabras sobraban, me sedujo, me insinuo, me desnudo el alma, me tranquilizo, me salvo.... necesitaba esa mirada.

Y mientras escribo recuerdo que de ella solo me queda el perfume de su cuerpo...

2 comentarios:

Sil dijo...

Aquella chica debe ser excepcional.
Conocerle no puede haber sido una casualidad, seguramente sea la magia del universo.

brujita dijo...

quedate a su lado y no dejes de disfrutar su olor a canela...