A veces recuerdo aquel hombre que pude haber sido, afanoso, diligente, buen marido, lleno de virtudes, con una impecable vida. Niño "bueno" y hombre "decente", es una contradicción inevitable entre lo que debió haber sido y lo que es....muchas batallas conmigo mismo. Pero me doy cuenta que no quepo en el molde perfecto de los sueños. Porque me atrevo a ser loco, tierno y vulnerable, que me enamoro de causas justas y bellas mujeres, de una mirada o una palabra. Porque de adulto me atreví a vivir aquella niñez negada, e hice el amor en la azotea mientras llovía sobre mi espalda....y me atreví a gozar de este cuerpo con el que mis genes me han dotado, doy las gracias a todos mis ancestros. Me siento un hombre pleno, hecho y derecho.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario