
Dormía, cuando de repente me llego aquel olor... era ella, comprendí que no había sido un sueño...todo lo que había vivido aquella noche fue real, la lluvia, las callejuelas deshabitadas de aquella ciudad , la triste y desconfiada mirada, el pelo mojado, la cama ajena.
La hechizante magia de aquella persona me cautivo de tal manera que me alejo del mundo real.
La hechizante magia de aquella persona me cautivo de tal manera que me alejo del mundo real.
Irrealidad y deseo, firmes sentimientos que juntos pueden hacer que vueles hasta las puertas de ese delicioso edén que resulto ser aquel tenue y acojedor aposento....s

